
Desde el primer momento entendimos que la historia de Sheri y Christian no podía contarse solo a través de una estética exclusivamente decorativa. Su relación estaba profundamente ligada a los libros, a las historias compartidas y a la idea de que las personas que forman parte de nuestra vida también escriben, de algún modo, nuestra propia historia.
Una pareja muy lectora, amante de las novelas históricas y de fantasía nos abría un enorme potencial creativo para dar forma a su historia.
Por eso decidimos abordar el proyecto como si se tratara de una obra literaria, con el concepto del «libro» y sus palabras como hilo conductor. Un libro que comenzó mucho antes de la celebración y cuyo último capítulo se escribió junto a todos sus invitados.
El concepto de la boda
La narrativa tomó como punto de partida uno de los momentos más importantes de la pareja: la pedida de matrimonio frente al «Matterhorn», una montaña de los Alpes, situada en la frontera entre Suiza e Italia.
Aquella montaña se convirtió en el símbolo central del proyecto. No como un simple recuerdo de viaje, sino como el lugar donde comenzó un nuevo capítulo de sus vidas. Por ello el título que acompañó toda la experiencia recibió el nombre de: «Bajo la mirada del Matterhorn». Una obra creada exclusivamente para la boda y concebida como la metáfora de la historia de Sheri y Christian.
Así todo el universo narrativo, gráfico y experiencial se desarrolló alrededor de este concepto.
Diseñamos una identidad propia para la boda, construida con el mismo rigor que haría una editorial. El logotipo nace de la unión de las iniciales de Sheri y Christian. Ambas letras se entrelazan formando un símbolo único, inseparable y reconocible. Un emblema que representa la unión de dos historias que dejan de avanzar en paralelo para convertirse en una sola.
La identidad gráfica se desarrolló añadiendo además un escudo heráldico contemporáneo que incorporaba tres elementos fundamentales: el mencionado monograma con las iniciales de la pareja en el centro, el libro abierto representando las historias compartidas, la llave como símbolo de acceso a una nueva vida juntos y todo ello rodeado por una composición ornamental inspirada en antiguas bibliotecas y ediciones clásicas. El resultado mostraba una mezcla de tradición y romanticismo manteniendo el tono de elegancia editorial.
La paleta cromática se construyó alrededor de una gama extremadamente suave y refinada: azul Matterhorn, azul empolvado, blanco marfil, grises perla y detalles en dorado. Así el azul, por petición expresa de los novios, se convirtió en el hilo conductor de toda la experiencia. Aparecía en los libros, en la papelería, en la iconografía, en los detalles decorativos y en los diseños digitales. De este modo, evocamos la atmósfera majestuosa de la montaña donde comenzó todo.
Para enriquecer el universo visual elegimos una colección de filigranas y ornamentos inspirados en las encuadernaciones clásicas, portadas antiguas, bibliotecas, ediciones de colección…
Todos estos elementos se utilizaron en todos los materiales que desarrollamos: invitaciones, web, iconografía, papelería, producciones, libros, corners y todos los soportes expositivos. Su función nos ayudaba a desarrollar la sensación de estar participando en una historia editorial real.
Invitaciones artesanales
Concebimos la invitación como el primer capítulo del relato y la primera toma de contacto con los invitados. Cada una fue producida manual y artesanalmente y presentada en formato libro. Las cubiertas fueron forradas en tela y acabadas con estampaciones doradas, mientras el interior de las cubiertas se forró con un patrón del isotipo que creamos para ellos.
En el interior, los invitados encontraban un ejemplar de «Bajo la mirada del Matterhorn», un marcapáginas con información y una palabra «aislada»…
Sin embargo, aquel libro estaba incompleto. Le faltaba una página arrancada deliberadamente. En ella se encontraba parte del desenlace de la historia y al mismo tiempo una misión que acompañaría a cada invitado hasta el día de la boda para hacerle asumir su protagonismo y participación en la misma.
La experiencia digital
A partir de la recepción de la invitación, solo había una forma de «seguir adelante», la experiencia continuaba en una landing privada accesible mediante un QR ubicado en el libro y en el marcapáginas.
Al acceder a la web, desde sus dispositivos móviles, los invitados descubrían un contenido exclusivo relacionado con la historia, donde el vídeo del Bibliotecario daba las últimas instrucciones antes del gran día, al tiempo que solicitaba rellenar el formulario de asistencia para informar a los novios.
Creamos un personaje ficticio que actuaba como «guardián de la historia»: el Bibliotecario era el custodio de todos los relatos, capítulos y recuerdos vinculados a Sheri y Christian. Era el responsable de proteger la historia hasta el día en que pudiera completarse con las palabras que faltaban el día de la boda…
El Gran Libro
Esta fue la pieza central de la boda donde cada invitado trajo su palabra específica para terminar de rellenar esa página incompleta que aparecía en su invitación. La misión consistió en localizar el lugar correspondiente para insertar su palabra.
Poco a poco la página arrancada iba completándose. La metáfora propuesta era sencilla: las historias no se construyen solas, se construyen gracias a las personas que forman parte de ellas y cada invitado aportaba no solo una palabra al relato de la pareja sino también su presencia.
Un dato que siempre nos entusiasma y que tomamos como uno de los indicadores del éxito del proyecto fue la implicación de los invitados. Más del 98% de los que recibieron la invitación, acudieron con su «palabra» para participar del gran libro.
Aquel libro que llegó con un reto meses antes a sus hogares regresó el gran día para completar la página del libro. La narrativa consiguió trascender la decoración para convertirse en la experiencia compartida que buscábamos.
La Biblioteca de los Mensajes
En el desarrollo de los típicos espacios de las bodas quisimos evitar el clásico libro de firmas. Para ello diseñamos una pequeña biblioteca compuesta por decenas de minilibros donde cada invitado escogía uno de ellos y escribía en su interior un mensaje para los novios: consejos, recuerdos, deseos, historias compartidas…
Al finalizar la celebración, Sheri y Christian no se llevaban un típico libro de firmas sino una mini biblioteca completa de recuerdos escritos a mano.
No son reflejos. Son el alma de nuestra historia.
Creamos este pequeño rincón para que cada fotografía de los presentes fuera compartida y se convirtiera en algo más que un recuerdo. Un espacio donde los invitados pudieran formar parte del relato y llevarse consigo un pequeño fragmento digital de esta historia.
La Biblioteca de Regalos
Si los invitados habían contribuido a escribir la historia y a participar de ella, también merecían llevarse una consigo. Diseñamos una biblioteca donde cada asistente podía canjear el carné de biblioteca, que recibían al poner su palabra, por un libro seleccionado y dedicado por los novios específicamente para ellos.
Junto a su libro personalizado incluímos una nota que les indicaba cuál era su capítulo particular, aquel donde debían continuar con la historia…
Los «Capítulos»
La narrativa conceptual continuó durante el banquete porque las mesas no fueron numeradas, en lugar de ello, cada una se identificó como un capítulo de la historia. Así los invitados no buscaban la Mesa 3 o la Mesa 12, buscaban el capítulo que les correspondía dentro de la historia.
Una pequeña decisión que reforzaba constantemente la coherencia conceptual del proyecto.
Tras la mesa presidencial construimos una instalación formada íntegramente por libros. Centenares de páginas abiertas componían una enorme trasera escenográfica detrás de los novios. Era la representación física de todo aquello que había dado forma a la historia de la pareja.
Más que una boda
Cada elemento del proyecto respondió a la misma pregunta: ¿Cómo convertir una boda en una historia que los invitados recuerden años después? La respuesta nunca está en la decoración, ni en la papelería… sino en conseguir que cada persona se sintiera partícipe de algo mayor.
Porque las mejores historias no son las que se escuchan; son las que hacemos que se vivan de forma interactiva y divertida, reclamando la capacidad de todos para volver a jugar.
Proyecto realizado en colaboración con Clara Trigo Wedding Planner


















































